Cuando voy a abrir la boca, él levanta una ceja, así que la vuelvo a cerrar.
Miro el estuche y me dirijo al baño.
"Lo limpiaré", le digo.
Cuando regreso, sus ojos se posan en la pesada toalla que gotea en mi mano.
“Creo que podría ser una causa perdida”, dice, moviéndose hacia mi mesita de noche.
—No lo hagas —digo con más fuerza de la que pretendo, pero es demasiado tarde.
Marcos se gira para mirarme, con el cajón abierto en la mano. Me tapo la cara mientras él se gira y mira hacia abajo.
No d