23. Viva y feliz
Después de hacer el amor, Marco y Chiara se quedaron abrazados durante un largo rato. La habitación estaba en penumbras y solo se podía escuchar el sonido de sus respiraciones entrelazadas. Era como si el tiempo se hubiera detenido en ese momento y nada más importara.
Finalmente, Marco se separó de ella y la miró a los ojos.
—Eres increíble, Chiara—, le dijo con una sonrisa en los labios.
Ella se sonrojó y le respondió con un beso suave en los labios.
—Tú también lo eres—, le dijo.
Se levanta