25. Amor
Cuando llegaron al restaurante, Chiara no podía sacudirse la sensación de que algo estaba mal. Marco notó su preocupación y le preguntó qué sucedía.
—Es solo que… ¿y si alguien nos sigue o nos vigila?— dijo Chiara, nerviosa.
—No te preocupes, cariño. Estamos a salvo aquí. Además, ¿quién querría seguirnos? Somos solo dos personas normales y corrientes que van a cenar— respondió Marco, tratando de tranquilizarla.
Pero mientras estaban comiendo, el teléfono de Marco sonó. Él vio el número y susp