El Dr. Foster cerró el teléfono de golpe, clavando a Álex con una mirada que podría arrancar la pintura de las paredes.
—Bueno, mira. El Dr. Owens acaba de aterrizar en Vancouver y está persiguiendo esa píldora milagrosa para su investigación —dijo con sarcasmo.
—Qué interesante, en este mismo momento está paseándose por los pasillos de este hospital y después de ese golpe bajo que me diste, veamos cómo planeas esquivar las represalias. Me faltaste al respeto… ¡eso significa que también escupist