Caracortada se acercó a Josefina con una sonrisa cuidadosamente ensayada, su voz suave pero cargada de tensión.
— Perdóneme, Srta. Everheart. Me responsabilizo por el comportamiento de ese patán. Claramente fallé en controlar a mi gente. Le prometo que voy a enmendarlo.
Josefina alzó una ceja, mirándolo con una mirada fría y evaluadora. — Vaya, qué imagen de justicia y equidad, Sr. Caracortada. Casi me deja impresionada.
Él soltó una risita forzada, con un destello de culpa en los ojos. — Solo