—¿Qué demonios estás haciendo? — me gritó Megan mientras la bebida fría la empapaba de pies a cabeza.
Josefina le respondió sin dudar. —¡Te lo mereces, psicópata! ¿Para qué viniste a acosar a la gente? ¿Qué te pasa?
Megan entrecerró los ojos. —¿Sabes quién es este tipo?
Josefina le lanzó una sonrisa radiante. — Claro que sí. Es mi mejor amigo. Si tienes problemas con él, tendrás que lidiar primero conmigo.
—¡Es un estafador, un gigoló! Arruinó la empresa de su ex por pura envidia, porque Jessica