Marco levantó su cuchara y la golpeó inteligentemente contra el borde de su copa de vino.
Una nota brillante y resonante cortó el aire, haciendo que todos giraran la cabeza hacia él. Aclaró su garganta, dejando que el silencio se asentara.
—Amigos, tengo excelentes noticias —comenzó con una amplia y segura sonrisa—. Hoy hice una fortuna, y quiero celebrar con todos ustedes.
La multitud se agitó, con emoción brillando en cada mirada.
Florence se enderezó en su asiento, prácticamente rebosante de