43. Perfecta
—Gerrit, basta, harás que me queme... —la está abrazando por detrás.
Aclaro mi garganta, los dos se dan la vuelta y me miran sorprendidos. El muchacho se aleja de Mila y viene a mí dejando un beso en mi mejilla.
—Que pena contigo, Aryanna. ¿Cómo estás?
—Descuida, bien.
—Ami, en un rato empezaremos a arreglarnos. Gerrit, pásame la sal, por favor. —le dice a su novio.
Yo tomo asiento en un taburete. Los veo a ambos moverse en la cocina.
—De eso quería hablarte, no puedo ir, debo acompañar a