42. EL TORNEO DE LA MUERTE
LORIEN
Eldora, o lo que fuera esa criatura, levantó la cabeza, dándole una sonrisa llena de dientes puntiagudos y largos, los músculos de la mandíbula a plena vista. Al hombre casi le da un shock.
La maldad de la bruja fulguraba en esos agujeros de ojos, donde una pequeña luz brillaba en sus profundidades.
Antes de que el grito saliera de la boca del “amo”, Eldora bajó la cabeza y lo mordió en la garganta, aferrándose a él mientras luchaba.
Una niebla oscura comenzó a brotar de todos sus poros.