24. CONMIGO NO SE JUEGA
LORIEN
¡Diantres!
Había olvidado que ya estábamos en las tierras de la manada y, lo peor, casi me asesinan y no apareció la patrulla. Sin embargo, aquí estaba ahora… el peor de todos y en el momento más pésimo.
—Ella dijo que su macho estaba muerto…
—Yo dije que estaba desaparecido, Beta Orión —lo interrumpí, intentando asomarme, pero el gruñido bajo de Gregory me detuvo.
—. Pude encontrar a mi mate en este viaje, regresábamos a casa.
—Él no pertenece a nuestra manada.
—Ni falta que me hace —el