18. JUGANDO CON LA PRESA
LORIEN
El día fue avanzando y nosotros rodando por el camino.
Pensé en que era una lástima que no pude aprovechar para comprar cosas necesarias en la casa.
Sin embargo, al descender en la zona cerca de la manada, se me ocurrió una idea.
—Si te soy sincera, en la casa no hay ni un pan mohoso para comer —comencé a hablarle mientras avanzábamos por la arboleda—. ¿Crees que puedas cazar algún animal salvaje?
Le propuse. Aunque era por la tarde, si lograba atrapar algo, al menos llegaríamos con la b