69. Toro insaciable.
~Ivette~
Mordí la almohada para ahogar los gritos que estaban atrapados en mi garganta. Rowan me embestía desde atrás inagotablemente, mientras sus dedos me masacraban las caderas, hundiéndose en mi piel como si quisiera dejar sus huellas impresas en mis huesos para siempre. Era plena madrugada y el silencio de la cabaña solo se rompía por el lujurioso golpeteo de nuestros cuerpos.
Estaba exhausta; me ardían los ojos por el sueño y el cansancio, pero las sensaciones de ese placer desconocido m