5. Te vas a arrepentir
~Rowan~
Me desperté con un dolor de espalda terrible; dormir en esa cama de tablas, que crujía con cada uno de mis movimientos, había sido una tortura.
De mal humor, me di una ducha rápida y bajé al comedor para desayunar con mi abuelo. Él ya estaba allí, desmenuzando unas tostadas con parsimonia. Al ver de nuevo sobre la mesa esas mismas galletas de mantequilla con el punto rojo, no pude evitar arrugar la nariz con fastidio.
—Buenos días, hijo —me saludó sin levantar la vista—. ¿Cómo pasaste