190. La cúspide de la felicidad.
~Ivette~
El dolor físico superaba cualquier expectativa lógica que me hubiera forjado durante los meses de gestación. Cada contracción se sentía como una fuerza arrolladora que intentaba partirme el cuerpo en dos, un eco profundo que nacía en la base de la espalda y se extendía por todo mi abdomen, obligándome a perder el control de la respiración.
La sala de partos, con sus luces blancas e intensas y el murmullo constante del personal médico, habría resultado un escenario completamente aterra