“Tch…” Evelina se mofó, mientras inclinaba la cabeza un poco hacia un lado para observar bien a Aria.
“Sembra che il tuo animale domestico non sappia chi mordere” (“Parece que tu mascota no sabe a quién morder”), murmuró, con los ojos fijos en Aria como si fuera basura bajo sus tacones de aguja.
Lucian dio un paso al frente, bloqueando a Aria con su cuerpo hasta quedar pecho contra pecho con Evelina.
“¿Qué diablos haces aquí, Evelina?”, gruñó él. “¿Cómo supiste dónde estoy?”
Evelina apartó la m