Capitulo– El Precio del Silencio
La noche caía sobre Montevideo como una sábana espesa, húmeda y gris. Las luces del edificio eran tenues, tímidas, como si intentaran esconder lo que no debía saberse. En el quinto piso, el apartamento 502 tenía las cortinas cerradas y el aire cargado de algo invisible... y peligroso.
Diana Hernández Montesino subió las escaleras con el ceño fruncido. En el ascensor no andaba la luz, como si hasta eso adivinara que lo que estaba por ocurrir no debía ser testigo