CAPÍTULO — Donde el Amor se Permite Caer
Y ahí lo vi.
Lo vi quebrarse.
No con llanto.
Con esa forma masculina de quebrarse que es peor, porque viene con silencio acumulado: un suspiro demasiado largo, la mirada que se baja, los hombros que caen como si recién ahí pudieran dejar de sostener.
—No, mi amor, nunca… Me internaron todo el día —dijo.
El mundo se me puso quieto.
—¿Cómo que te internaron? —pregunté, y sentí que la sangre se me iba a los pies—. ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué?
Ayden se