CAPÍTULO 243 — El Anillo Que Se Perdió… Y La Vida Que Llegó
Ayden había organizado aquella cena con un cuidado casi supersticioso, como si temiera que cualquier pequeño error pudiera arruinar lo que estaba a punto de ocurrir. La mesa estaba preparada desde temprano: flores frescas, copas alineadas con precisión y una calma expectante que parecía anticipar algo importante.
Había invitado a todos. Sus padres, los abuelos de ambos, Carlos y Olivia, y también a Fabián e Isabel, que siempre llegaba