CAPÍTULO 242 — Donde el miedo aprende a llamarse amor
Milagros llegó al departamento de Ayden más tarde de lo habitual, con el cansancio colgado del cuerpo como un abrigo que no lograba sacarse ni siquiera al cerrar la puerta.
Había pasado la tarde con Mía y Zoé, intentando convencerse de que todo estaba bien, de que el mundo seguía igual que siempre. Una comida, una película, algunas risas compartidas… pero esa noche nada alcanzó.
Algo le latía raro desde que salió del restaurante.
Mientras