CAPÍTULO 238 — El Orgullo de lo que Somos
La sala del Grupo Castell ya no tenía la tensión de hace unas horas.
La tormenta había pasado, pero todavía quedaba en el aire ese peso extraño que dejan las verdades cuando recién terminan de caer.
El ruido de la reunión había quedado atrás. Ya no había secretarias, ni asesores, ni murmullos técnicos. Solo ellos. La familia.
Las mismas paredes que antes habían escuchado acusaciones, gritos y silencios incómodos ahora eran testigo de otra cosa: el mo