CAPÍTULO 219— Martina La Cupido
El OBENT ATELIER era un sueño: luces cálidas, telas suspendidas, colores suaves flotando en percheros como nubes hechas de seda.
Milagros entró al probador.
—¿Ahora te toca probarte el vestido? —preguntó Martina sin levantar la vista.
—Sí… —respondió Milagros, bajito, demasiado bajito para que sonara casual.
Martina levantó la cara apenas y la observó. Ese segundo fue suficiente. Ella la conocía mejor que nadie.
—¿Qué pasó? —preguntó con una ceja levantada,