CAPÍTULO — Entre Sueros Y Verdades
Entrar al sanatorio siempre tenía ese olor mezclado entre el desinfectante y el miedo.
Era el tipo de lugar al que uno solo quería venir para ver nacer una vida, nunca para preguntarse si podía perderla.
Adrián Castell cruzó la puerta de vidrio automática con la mandíbula tensa, el traje algo arrugado por la corrida desde la empresa. A su lado, Sofía caminaba con paso rápido, el cabello recogido desordenado, el rostro serio, sin maquillaje excesivo, y con es