Capítulo — El martes de las dudas
El martes amaneció con una calma engañosa. La claridad suave se filtraba entre las cortinas del dormitorio, bañando la habitación en un resplandor cálido. Adrián se vistió con ese esmero que lo caracterizaba: la corbata perfectamente anudada, el perfume discreto, el saco negro que le quedaba impecable, y en la muñeca, como siempre, el reloj que Sofía le había regalado en su primer aniversario. Ese reloj que ella había elegido con tanto amor y que ahora, al verl