Capítulo 154 — El martes de las dudas
El martes amaneció demasiado tranquilo.
La luz entró por las rendijas de la persiana con una suavidad casi ofensiva, como si el día ignorara que algo estaba por romperse. Sofía llevaba despierta desde mucho antes de que sonara el despertador. No recordaba haber dormido. Cada vez que cerraba los ojos, volvía a escuchar la voz de Adrián en el balcón.
Confirmado.
Que nadie descubra nada.
Giró la cabeza.
Él estaba de espaldas, respirando profundo, ajeno al