Capítulo — El control más esperado
La sala del consultorio pediátrico olía a limpio ,a perfume de bebé y a ternura. En las paredes, dibujos de animales y colores vivos parecían recibir a cada familia como si se tratara de una fiesta. Sofía acomodaba en brazos a Ayden, que con sus cuatro meses se veía más despierto que nunca, moviendo las piernitas y balbuceando como si quisiera dar su propia opinión sobre la visita a ver a su amigo el doctor.
Adrián estaba a su lado, con esa mezcla de orgullo