Por Any
Habían pasado solo 15 minutos cuando lo vi entrar, con ese aire altanero, frío, distante.
Lo miro ansiosa.
Su mirada se clavó en mi cara.
-Hola Aby.
Me dijo y le sonreí como si fuera un dios.
-Buenas tardes doctor.
-Vení, acompañame.
Yo me paro y lo sigo.
-Que nadie me interrumpa.
Le dice a su secretaria, al pasar por su lado, no la miró, ni siquiera la saludó.
Abrió la puerta de su consultorio y esperó para que yo entrara primero.
Me sorprendió mucho su actitud, no la esperaba.
-Sentat