Por Abigail
Había terminado de cursar y me suena el celular.
Era Gonzalo.
-Señorita ¿Se olvidó de mí?
Me preguntó con voz rara.
-Jamás podría olvidarte.
Mis palabras salieron de mi boca sin pensar.
-Vení a mi consultorio.
-En diez minutos estoy ahí.
-En cinco.
No podía disimular mi sonrisa.
Apuré el paso y le dije a mi madre que tenía algo pendiente de la facultad.
No me gusta mentir, pero no le podía decir que en minutos más, iba a hacer el amor con Gonzalo.
La secretaria ya me con