Por Gonzalo
Llegué a la piscina y ahí estaba ella, acostada en una reposera, con una bikini de color rosa fuerte, que le resaltaba su piel tostada.
Me paré unos segundos, antes de llegar a su lado, la estaba admirando.
La había extrañado demasiado, mucho más de lo que quería admitir.
Llegué a su lado y me puse en cuclillas, ella tenía los auriculares puestos, por eso no me había escuchado, estaba escuchando con el volumen bastante alto, porque cuando me acerqué pude distinguir la voz de Freddy