Alison cerró la puerta del pent-house detrás de ellos. El silencio del lugar contrastaba con la tormenta interna que claramente azotaba a Zane. Él caminó directo hacia las ventanas que ofrecían una vista panorámica de la ciudad. Sus manos descansaban en sus caderas, y su pecho subía y bajaba con fuerza mientras intentaba contener la ira y la decepción que lo consumían.
Alison lo observó en silencio durante unos segundos. Su imponente figura parecía más vulnerable que nunca, y aunque Zane intenta