Con el primer rayo de sol que se filtraba a través de las gruesas cortinas de su dormitorio, Zane Blackford se despertó.
Se sentó en la cama, pasando una mano por su cabello desordenado, y respiró hondo.
La noche anterior aún estaba fresca en su mente, y el sabor de los labios de Alison seguía persistiendo en su boca como un recuerdo imposible de borrar.
Zane negó con la cabeza, desde hacía poco más de un año, dejarse llevar por el momento era algo que jamás hacía, siempre trataba de mantener