Nicolae se acercó a la ventana de su habitación, saco la cajetilla de cigarrillos y el encendedor, necesitaba calmar la ansiedad, mientras expulsaba la primera calada recordó que había roto su promesa, estaba pronto a cumplir más de dos años que había abandonado su gusto culposo, pero el estrés acumulado le hizo una mala jugada y lo impulso a retomar sus viejos hábitos.
Una llamada irrumpió su tranquilidad, al mirar a la pantalla vio que era su abuela, se apresuró a cortar la llama del cigarri