Epílogo
Luter ya llevaba más de un mes alejado de Mía, él y Dante se la estaban arreglando bien en casa, aún no habían tenido la necesidad de ir de caza, no se sentía en condiciones de verla aún. Salió de la empresa y se dirigió a su auto, se subió sin mirar y recostó la cabeza en el respaldo del asiento. El dolor de cabeza era casi perpetuo desde hacía unos días.
– llévame a casa Mike, necesito descansar – dijo dirigiéndose a su chofer
– no creo que eso sea posible, tengo otros planes – le re