Después de ser un Alfa en mi manada durante los últimos diez años, desde que a mi padre se le ocurrió desaparecer de la faz de la tierra, dejándome con todas las obligaciones que deberían ser suyas, caer en la trampa de un par de vejestorio ha menguado mi autoestima y me trae de un humor de perros, gracias a Mía, mi luna y mi hermana. No he cometido una locura, ahora estoy aquí esperando que llegue con Luter, mi hermano gemelo, est