Antonio no pudo moverse ni un centímetro, hasta respirar dolía, esos hombres y mujeres a su alrededor, aún estaban desnudos haciendo lo mismo o peores cosas a otra chica que al parecer ya estaba acostumbrada, el asco y el odio crecieron en el a cada segundo, la idea de conocer a alguien que lo ayude a salir de ese lugar le daba vueltas en la cabeza sin quererse detener, tenia que salir de ahi para poder vengarse de Agustin y su adorada esposa
—¿Qué tanto piensas perro? ¿No creas que se ha termi