Me apartó de un leve empujón, se vistió con toda la vergüenza del mundo, pero no dejo que yo lo notara, cuando ya estuvo listo me miro a los ojos, respire hondo y contuve mis palabras, lo veia muy cansado como para discutir, camino a la cama, pero no pude subirme, unos brazos fuertes me tomaron por la cintura y se acomodaron en la cama, mientras tomaba una almohada y una sabana, no lo solté
— Príncipe perdón, no sé por qué siempre pasa esto, antes ni las moscas se acercaban a mí, no obstante