Me sentí tan cansada después de todo el desenfreno de la noche anterior, sentí la luz del sol alumbrar la habitación, sin embargo, no podía con la pesadez de los ojos, me removí un poco y sentí punzadas en todo mi cuerpo, maldije en mi mente a Agustin por ser tan rudo, las imágenes se paseaban por mi mente y no pude volver a maldecirlo nuevamente, mi cuerpo entro en calor aunque dolía en zonas inexplicables, abrí los ojos y encontré que estaba sola en la cama, el señor se había marchado, como p