La cara que puso al escucharme me hizo sentir mejor, se asustó al oír lo que dije, su tez más blanca de lo común, un papel tenía más color, me acerque a pasos lentos y sonreí malevola acariciándole el brazo. Solo Dios sabe que tantos pensamientos se me cruzaron por la mente en ese momento, solo su olor me embriaga, sentir su piel emite una corriente eléctrica en todo mi cuerpo. Me pare tras el y tome el filo de su camisa
—Hoy yo me encargaré de que te veas fabuloso y que seas la envidia de todos