Apenas me baje del avión mis pies corrieron al auto, Félix ya me esperaba, no espero indicaciones salió a toda velocidad hacia la villa, no sin antes informar que antes de que saliera, mi esposo también se fue, pero no dejo que lo llevara. Mi preocupación crecía a cada segundo y mi jaqueca empeoraba, solo les rogaba a todos los dioses que no haya tomado decisiones apresuradas y espere a que pueda explicarle.
—Señorita estamos llegando, ¿Necesita que haga algo más?
—No Félix puedes retirarte, has