Los contratos de la calle Cordova llegaron firmados el miércoles siguiente.
Renata los revisó con Marcus esa tarde. Dos horas en la oficina del abogado con los documentos extendidos sobre la mesa y las mismas cuatro preguntas que Marcus hacía siempre antes de cualquier contrato: quién puede modificarlo, en qué circunstancias, con qué preaviso, y qué pasa si una de las partes no cumple.
Las cuatro respuestas fueron las correctas.
Renata firmó a las cinco de la tarde.
Marcus guardó los documentos