Las palabras de su esposo habían roto un hilo muy delgado dentro de ella. Uno que nunca se imaginó que le dejaría hacer aquello. Porque encontrarse en ropa interior en el medio de las piernas abiertas de su esposo con el miembro erecto delante de él… no había sido una idea que había pasado por su mente, pero ya estando ahí, no era como si pudiera echarse para atrás.
En cuanto él le había dicho si quería tocarlo, ella había asentido de forma mecánica. Aun podía recordar la sonrisa en su rostro y