Elena no quería dejarse llevar por las palabras de Dorian aun cuando esos orbes plateados parecían querer indicarle que él no estaba mintiendo. Pero ella estaba en una encrucijada donde ya no sabía que era verdad y que era mentira. Por momento prefería tener al Dorian frio, ese que le había hecho tomar la decisión más fácil, no a este que le hablaba con palabras amables y que la trataba como si realmente le importara y que le hacía dudar.
-Elena, confía en mí. Soy tu esposo.
Ella apretaba los l