Por la cabeza de Elena corrían muchas cosas, tantas que le era complicado conciliar el sueño realmente. Ahora que no tenía los papeles de divorcio de su lado ni el dinero suficiente como para pedirlos sin que su esposo le tronchara los planes su mente buscaba alternativas. Y había algunas que nunca antes se imaginó que le cruzarían. Y eso la mantuvo semiconsciente a pesar de estar acostada en la cama, tapada hasta el cuello y con el aire acondicionado demasiado fuerte para su gusto.
Así que cua