Natalia levantó la mirada y clavó sus ojos en Camila.
—Estaba pensando... —dijo Camila—, ¿qué tal si la lavo bien antes de devolvértela?
—La voy a tirar directamente, no hace falta lavarla.
—Te costó tanto trabajo tejerla y está en perfecto estado, sería una lástima tirarla.
Natalia volvió a tirar con fuerza para arrebatársela:
—Lo que yo haga con ella es asunto mío.
Camila también la sujetó con firmeza una vez más. Incluso levantó la otra mano, intentando apartar los dedos de Natalia.
En ese f