Una promesa que debe cumplir.
Al día siguiente:
Judith despertó con un fuerte dolor de cabeza y se palmeó varias veces la frente, creyendo que así aliviaría el intenso dolor.
— Me va a explotar la cabeza, ¿por qué bebí tanto? , ¡ay!, ¡¿quién me manda a confiar en Maya y sus chupitos?! — se lamentó a medida que creaba pequeños círculos con los dedos sobre su sien. Aún estaba con los ojos cerrados y los abrió de golpe cuando recordó la discusión que había tenido con Dylan y se sentó en la cama.
—¡Ahh! — gritó sintiéndose f