Instinto asesino.
Estando en la empresa Judith se encontraba sumida en sus pensamientos, cabizbaja y con la mirada fija en el escritorio, ya que el peso de la situación con Dylan y su matrimonio fallido la abrumaba. De repente, sin previo aviso, la puerta de su despacho se abrió y por ella entró Carl sin siquiera tocar. Judith levantó la cabeza, sorprendida por su presencia.
Carl se acercó a ella con paso firme y colocó ambas manos en el escritorio, adoptando una postura amenazante. Con gesto violento, deslizó u