CAPÍTULO 85
Margaret no quería mirar atrás… pero lo hizo.
Por un segundo, apenas un parpadeo, alcanzó a ver por el retrovisor cómo Lucien quedaba de pie en medio del estacionamiento, inmóvil, en el fondo sentía que el corazón se le apretaba al verlo, pues él, parecía más una sombra rota que un hombre. Aun así, ella apartó la mirada de inmediato, tragándose un nudo que le subió desde el pecho hasta la garganta como una espina que no sabía cómo arrancarse.
Adrien, en cambio, iba conduciendo con u