Al siguiente día
Cuando Lucien entró en la habitación privada del hospital, encontró a Margaret recostada, intentando beber una sopa tibia que Adrien le acercaba con una paciencia, como si se tratara de una niña pequeña. Isadora estaba sentada en la esquina del sofá, con el rostro tenso, observando cada movimiento de su amiga, no comprendía en que momento había llegado hasta allí.
La palidez de Margaret hizo que Isadora frunciera el ceño con frustración. Pero cuando vio a Lucien cruzar la puert