7. Sacrificios de madre soltera
Una voz profunda masculina le saludó: —Buenas tardes, señorita.
Por un momento pensó en si debía girarse o no, sintió cómo una gota de sudor le recorría la frente y las manos humedecidas. Aquel momento de tensión le hizo recordar cuando era niña y hacía alguna travesura, la cual recibiría un castigo de su padre después.
A la vez estaba profundamente apenada, pero al darse vuelta se encontró con el abogado que la había contactado, se sintió aliviada y hasta un poco contenta, pues no había violado