77. Desaparecido
Pasaron algunos días y Alessandro notó el cambio de humor en su abuela, lucía más callada e introvertida y cuando llegaban los regalos del doctor al final de cada día se encerraba en su habitación a llorar.
No podía evitar sentirse mal pero no daba su brazo a torcer, hasta una semana más tarde cuando tocaron a la puerta, ya todos se encontraban a la expectativa de lo que llegaría aquel día pero Lupe sin duda no lograba disimular su estado emocional.
Era el mismo joven que solía venir a entrega