31. Descubiertos
Laura abrió los ojos antes del amanecer, no sabía exactamente que la había despertado pues no se había escuchado ruido alguno pero intuyó que se debía a que su cuerpo reaccionó al hecho que estaba compartiendo la cama y no era precisamente su hijo el que la acompañaba, el aliento tibio de la respiración de Noah en su nuca, su brazo rodeando su cintura la puso en modo alerta.
¿Qué había hecho?, se preguntó, en apenas una noche se había traicionada a sí misma cayendo en los brazos de su ex de nue