Lo siguiente que tocaba era por demás complicado. ¿Cómo le explicas a una niña de siete años que padece cáncer?
—¿Por qué no podré ir a la escuela? A mí me gusta ir. Quiero ver a mis amigos —dijo la pequeña, con los ojos llenos de lágrimas.
—Es necesario por un tiempo, mi amor —le explicó Rebeca. Ejerció una resistencia enorme que ni ella misma sabía que poseía para no soltarse a llorar frente a la niña.
—¿Me curaré pronto?
—Sí, mi amor —Rebeca se inclinó y besó la frente tibia de su hija con d